Las fluctuaciones de tensión son un fenómeno global, especialmente en las redes más débiles de los países en desarrollo y las economías emergentes. A diferencia de las redes de los países industrializados, donde el principal desafío es la creciente variabilidad asociada a las energías renovables, en estos países el problema suele estar relacionado con las limitaciones de la infraestructura eléctrica. Ambas realidades tienen algo en común: la regulación de tensión suele realizarse únicamente en el nivel de media tensión. Como consecuencia, las fluctuaciones que se producen en la red de baja tensión a menudo pasan desapercibidas, ya que no existe una supervisión sistemática.